TU MENSAJE : TU PROPIA HISTORIA

TU MENSAJE : TU PROPIA HISTORIA

TU MENSAJE : TU PROPIA HISTORIA

¿Sabías que el mejor mensaje que pueden darte es tu propia historia?

Alguna vez te has preguntado cómo llegaste hasta aquí? Hasta este mismo momento que te ha llevado a estar leyendo esto?… estando aquí, en este momento, todo queda muy lejos, pero las heridas, las cicatrices, las consecuencias es posible que sean lo que aún te mantienen unida a tu pasado. A todas aquellas experiencias que sin duda han moldeado la mujer que eres hoy.

Aun me miro…aun miro hacia atrás y parece todo… tanto, tanto vivido, tanto sufrido, tanto disfrutado, tanto dejado atrás…y entonces, por qué sigo encadenada a algo que no me deja avanzar y que siento que parte del mismo sitio de donde vengo?
Siento que el único error que cometo una y otra vez es identificarme con esos momentos, con esas, experiencias, con esas decisiones, con aquella que actúo, reaccionó o sufrió de aquella manera.
Pero ya no soy aquella.
Porque ella tomó esas decisiones en función de lo que sabía en ese momento de la vida.
Y hoy, ya sé más, y por tanto, ya no soy ella, ni sus decisiones, ni sus…errores??

Deja que comparta contigo un ejercicio muy interesante que te invito a probar.

“Dibuja una linea en una hoja. De punta a punta. 
Es tu línea de tiempo. Y va desde tu nacimiento hasta el momento presente.

Marca en esta línea aquellos momentos que marcaron tu vida, bien sean momentos simples y 
sencillos que recuerdas con una sonrisa, como aquellos “grandes” momentos no tan agradables.

Cuando los tengas todos marcados. Situate en cada uno de ellos, cierra los ojos, respira profundo, siente la conexión con tu cuerpo y pregúntate qué necesitas oír de ese momento. 
Y escríbelo.
Cuando los tengas todos , léelos y quizás encuentres un hilo conductor de tu vida.”

Lo que en esos momentos creías que podían ser errores, experiencias marcadas por la casualidad o la desgracia, tal vez sólo fueron exactamente los pasos que necesitabas dar para llegar justo donde estás ahora, delante de esta pantalla.

¡No subestimes el poder que tiene que ahora mismo estés leyendo estas palabras!

Todo por lo que he pasado, eso que ahora mismo me hace dudar de si escogí el camino correcto, o si ahora mismo estoy donde se supone que debería estar, escribiendo lo que se supone que debería escribir.
Todo eso.
Observando ese hilo conductor…sólo me saca una sonrisa de la boca. Y una frase que llegó mientras hacía este ejercicio en uno de esos momentos.

Tu curiosidad por la vida te ha traído hasta aquí

No lo olvides

 

Rendirse al pasado, rendirse a tu sabiduría interior. Aquella que te ha llevado exactamente por este proceso de crecimiento, que algunos llaman vida, y cuyo sufrimiento más intenso parte no de lo que  ocurre fuera, sino de la lucha que ocurre dentro de ti cuando te resistes a los cambios, a los ciclos de la vida. Al flujo de la vida.

Luchamos como si necesitáramos sobrevivir cada segundo. Cómo si nos faltara el aire que respirar. Cuando en realidad tienes aire de sobra y sólo tienes que inhalar profundo y dejar que inunde tus pulmones. Y lo sabes. Es así de simple…y sé que eso es incómodo.

Ahora ya nada de lo que ocurrió sigue aquí.
Aquella soga al cuello ya no está, pero aun así sigo creyendo que no puedo respirar.
Aquel momento de euforia que creí el culmen de la felicidad solo me ahoga por el dolor de su ausencia.
Haz la prueba: 

Respira profundo. 

Inhala profundo y sólo conecta con tu cuerpo. 

Siente el aire entrando en tu cuerpo. 

Observa que se mueve en tu cuerpo físico, en tus emociones, en tus pensamientos.

Pero solo obsérvalos y deja que te cuenten cosas.

Deja que te cuenten cosas mientras sigues respirando.

Obsérvalos con ojos curiosos, sin juicios ni comparaciones.

Mientras te ríndes a tu respiración. 

Observa de qué forma te hace sentir el rendirte a todo lo que surja en ti, a tu respiración y a tu nueva conexión con tu cuerpo en este momento presente.

Observa la sensación de ligereza cuando permite que todo fluya a través de ti.

 

 

En resumen, los momentos son solo desencadenantes, son los interruptores. En cambio,  lo que te mantiene atada al pasado son las emociones. Emociones, que simplemente te están ayudando a procesar lo que se activó en ti, un nuevo proceso de crecimiento que comenzó en ese momento .Y esto, irremediablemente, te llevará a aterrizar en otro de esos momentos como un efecto dominó. Incontrolable. Necesario…

Negar o bloquear esas emociones, resistirse a ellas, por tanto, sólo retardará ese crecimiento. Intentar parar lo imparable solo genera más esfuerzo, sufrimiento, angustia…te suena?

Has visto esas fichas de dominó cayendo? Horas y horas de trabajo colocando pieza a pieza para que luego en un solo movimiento de indice… bum! Todas al suelo, una tras otra, devastador, imparable…

La belleza de este proceso es cuando lo ves desde arriba. Observa la figura completa. Visión macroscópica. Desde esa perspectiva desde donde puedes entender y apreciar todo el trabajo, el verdadero valor y creatividad de lo que se estaba gestando.  

Si te quedas lamentándote por lo que consideras “tirar por tierra un trabajo”, te pierdes lo mejor.

Así que, es normal tener miedo a que la siguiente pieza caiga…pero ya sabes que es una maravillosa obra de arte. Como lo eres tú, como lo es la vida que tú has hecho y seguirías haciendo, como creadora única y genuina.

Y no lo olvides, tú pusiste las piezas, pero lo más increíble es que también fue tu dedo el que las empujo a caer.

Y puedes estar muy orgullosa de ello.

Sólo observa desde la perspectiva correcta.

Confía. 

Siénte. 

Víve y…

Ríndete.

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